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El impacto de los flujos globales en nuestra inversión local

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3 Abr, 2018

¿Qué tan responsables somos del desempeño de nuestras inversiones? Esta es una pregunta que reflexionamos habitualmente ante episodios de retorno fuera de lo habitual. Ocurrió en febrero pasado, cuando presenciamos una corrección importante en múltiples clases de activos y regiones. Este episodio llevó a distintos fondos a reposicionar sus carteras y asignar riesgo de forma más prudente en algunos casos. Es en estos episodios donde la mirada desde abajo deja de ser suficiente para justificar el valor en los instrumentos de inversión, en cambio, toma lugar una visión mucho más amplia y comparativa entre distintos mercados.

Recapitulemos dos años atrás, tiempo en el que Latinoamérica ha ido cerrando episodios de incertidumbre importantes, originados principalmente por elecciones presidenciales, corrección de precios en los commodities y el manejo de política monetaria de los distintos bancos centrales. Estos importantes factores de riesgo, a medida que se han ido resolviendo, les han proporcionado a las empresas el espacio para desarrollar mejores estrategias de crecimiento, refinanciar deuda con terceros a tasas más convenientes, disminuir el apalancamiento y permitir la consolidación de distintas industrias en búsqueda de mayores sinergias. Todos estos aspectos consideramos que se han reflejado en los precios. Sin embargo, detrás de la apreciación de los mercados de renta fija y renta variable, la interrogante es si esto se debe únicamente por factores endógenos o bien si estamos sujetos al interés de inversionistas extranjeros.

Es un hecho que Latinoamérica es un mercado pequeño en relación a otras regiones o agrupaciones de países según su riesgo. Por lo mismo, somos bastante sensibles a las entradas de flujo o eventos que resulten en un escenario de risk-off. Desde la arista de la renta fija, la compresión de spread y los retornos por sobre la media histórica se explican en parte por el apetito de fondos extranjeros por las tasas elevadas en nuestra región.

Llevamos 2 años presenciando un retorno anualizado de 14% en bonos latinoamericanos denominados en dólares. Y las tasas corporativas en promedio, han disminuido desde 8% a 5,5% durante este periodo. No obstante, continúan siendo relativamente más atractivas ante un mundo donde las tasas también han disminuido en esta clase de activo. Esto ha sido un catalizador bastante relevante en la apreciación de algunos papeles, pero desafortunadamente, es muy difícil de desglosar dentro del retorno total. Es más bien algo que es coherente con la teoría y lo hemos identificado gracias la entrada de casi USD 156 billones en mercados emergentes durante estos 2 años.

El mensaje finalmente no es generar intranquilidad por la dimensión de nuestros mercados y cuán susceptible son los retornos a las entradas y salidas de flujo. Más bien, es destacar que existe volatilidad en precios y que naturalmente, la entrada o salida surge como resultado de la visión fundamental que comparten los inversionistas extranjeros. Lo cual debiese despejarnos la preocupación de que finalmente estuviésemos a merced de las decisiones de inversión de los fondos más grandes. Nosotros creemos que el 2018 será un buen año para las empresas Latinoamericanas, y consecuentemente, el interés de afuera seguirá impulsando el arrastre positivo en precios. Pero no debemos olvidar que en el minuto en que el ciclo positivo se revierta, este mismo factor de flujos será nuestro viento en contra. 


Fuente: El Mercurio Inversiones