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¿Rinocerontes Grises o Cisnes Negros?

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9 Nov, 2017

El mes pasado, en este mismo espacio, mencionaba la fuerte desconexión que existe entre los mercados financieros –en particular accionarios–, y la realidad: “Al leer los diarios, ver las noticias y analizar el entorno global, queda en clara evidencia que estamos frente a un periodo bastante álgido y con potenciales riesgos que pudieran cambiar rápidamente el escenario, pero que a la vez, los inversionistas parecieran obviar por completo”, señalaba.

A poco más de un mes de dichas palabras, la temática se encuentra más vigente que nunca, con mercados que continúan marcando nuevos máximos históricos, y un nivel de riesgo a nivel mundial que suma y sigue.

En medio de este escenario, se levanta un concepto bastante gráfico y atingente: los “rinocerontes grises”. Michele Wucker, quien acuñó dicho término y escribió el libro: “The Gray Rhino: How to Recognize and Act on the Obvious Dangers We Ignore” (El rinoceronte gris: cómo reconocer y actuar sobre los peligros obvios que ignoramos). En términos simples, un rinoceronte gris es “algo” de dos toneladas con un cuerno que viene directamente hacia ti, pero que optamos por ignorar. En general, son temáticas o problemáticas de las que todos hablan, pero sobre los que nadie hace nada. Traído a la coyuntura actual, es evidente que estamos enfrentando varios rinocerontes grises. A nivel global, los riesgos latentes son numerosos y sustanciales.

¿Cuál es el gran peligro? Que los rinocerontes grises se convierten fácilmente en cisnes negros, esa metáfora de Nassim Nicholas Taleb que explica que cuando que un suceso sorpresivo, vito en retrospectiva, es racionalizado como si pudiera haber sido esperado (por ejemplo, los datos pertinentes estaban disponibles, pero no se contabilizan).

Los rinocerontes, usualmente, son animales solitarios y territoriales. Por regla general, sólo hay asociación entre una madre y la cría menor. Sólo a veces, entre algunas especies de rinocerontes, los animales inmaduros forman parejas, y a veces constituyen grupos más numerosos, de hasta siete individuos. Dichos grupos se llaman “Alboro” o “Accidente” (en inglés una manada de rinocerontes se llama crash), lo que describe a la perfección lo que ocurre cuando se presentan –en los mercados o en otros ámbitos de manera figurativa– varios rinocerontes juntos. Así, un “crash” de rinocerontes se convierte en cisnes negros. Con los rinocerontes grises, generalmente el dilema es cuándo ocurrirán (no si es que se dan), y cuando todos explotan simultáneamente, termina ocurriendo algo similar a lo acontecido el 2008 en la crisis subprime.

¿Qué tan cerca estamos de que ello ocurra y los rinocerontes se conviertan en cisnes negros? Esa es la parte más compleja de todas, ya que un cisne negro por definición es un evento sorpresa, por lo que anticiparse es sumamente difícil. Sin embargo, una buena manera de partir es identificar los rinocerontes grises, aquellos a los que más expuestas están las inversiones de cada uno. Por ejemplo, la bolsa local. Si partimos de la premisa de que el principal causante del incremento del IPSA durante el año ha sido el favoritismo que han mostrado los inversionistas globales por mercados emergentes, destacando entre ellos Latinoamérica y por ende Chile (factor al que le atribuimos dos tercios del alza del selectivo), ciertamente los principales riesgos a los cuales debiéramos estar atentos es precisamente a elementos que pudieran poner en jaque dicho flujo. En esta línea, China es uno de los principales rinocerontes grises, que durante el año ha estado bastante estable y sin dar cuenta de mayores riesgos, no obstante, renovados temores sobre una pronta ralentización del crecimiento pudieran imponer un riesgo mayor a las economías emergentes y commodities, impactando fuertemente los flujos y retornos de ellos.

En segundo lugar, nos encontramos en una etapa donde algunos de los principales bancos centrales a nivel global –la Fed en particular– han comenzado a desarmar todo el estímulo monetario inyectado desde comienzos de la crisis subprime. Si la controversia fue sumamente grande cuando se inició el proceso de relajamiento cuantitativo y estímulos con resultados insospechados, ciertamente el retorno hacia un escenario de “normalidad” también lo será. En esta línea, no son pocos los que argumentan que se le acabará la fiesta a las economías emergentes y commodities (animada en gran medida por la amplísima liquidez).

Si bien nuestra posición es algo más conservadora, y no consideramos que vaya a haber una estampida de salida de flujos desde economías emergentes, sí estimamos que eventualmente podría haber un impacto, siendo así un segundo rinoceronte gris bastante evidente. Finalmente, hay que estar atentos a cualquier elemento idiosincrático que pudiera impactar la aún muy frágil recuperación económica, que hasta el momento pareciera edificarse más sobre expectativas y confianza, que sobre una recuperación firme per se.

No son pocos los rinocerontes grises que amenazan con pisotear los contundentes retornos accionarios obtenidos durante el año, o bien, agruparse y terminar siendo un “Accidente”, convirtiéndose de paso en un cisne negro. Sin embargo, aún vemos poca evidencia de que dichos rinocerontes se encuentren tan cerca como para tener que tomar medidas al respecto. Por el momento, bastará con mantener los ojos abiertos para avizorarlos cuando comiencen a acercarse a pasos agigantados.


Fuente: El Mercurio Inversiones