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El largo plazo es igual a la suma de los cortos plazos

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8 Ene, 2018

Ciertamente estamos en época de recuentos y planificación. Lo primero es sencillo. El 2017 fue un año récord para los mercados emergentes, con fuerte interés por parte de los inversionistas en Latinoamérica (donde han entrado casi US$15.000 millones) y también en Chile (casi US$1.000 millones de entrada de flujo), lo que explica retornos anormalmente elevados para las bolsas de la región, lo que hace que el ánimo general de los inversionistas sea bastante positivo, y sacar cuentas de lo fue el 2017 es incluso placentero.

Sin embargo, es la segunda parte de la tarea la que nos quita el sueño. Año tras año, ya desde octubre, uno comienza a hacer proyecciones sobre lo que será el año siguiente, en particular en lo que a escenarios económicos se refiere, lo que se termina traduciendo en estimaciones y visión sobre los distintos activos financieros, puntualmente tasas, tipo de cambio y bolsas.

El problema radica en que cada año tenemos más y más sorpresas que terminan desviándonos de los escenarios base planteados. Es cada vez más difícil que dichos escenarios de “mediano plazo” (con un horizonte de 12/14 meses) termine concretándose. Eso no implica que no tengamos que realizarlos, por supuesto que sí, especialmente porque nos entregan la dirección necesaria para comenzar a navegar.

Pero es igualmente importante estar conscientes de que, cada vez más, los escenarios propuestos son dinámicos y reactivos frente a eventos difíciles de anticipar, desviándose del rumbo planeado. Por ello, el largo plazo no es más que la suma de lo que uno haga en los cortos plazos, y se torna cada vez más relevante ir tomando decisiones de manera dinámica y activa, respondiendo y anticipándose a eventos que difícilmente fueron previstos con tantos meses de anticipación.

2018 seguirá esta tónica. Las interrogantes a las cuales nos enfrentamos son numerosas: ¿Qué tanto será China capaz de aguantar un menor crecimiento en pos de disminuir efectivamente la contaminación? ¿Qué tipo de sorpresas podrá entregarnos Donald Trump, en cuanto a su relación con otros líderes mundiales? ¿Qué otro sorpresa política nos prepara Europa para 2018? y tantos otros eventos que no nos inquietan. Ni que hablar de nuestro vecindario, donde tendremos elecciones presidenciales en Colombia, México y Brasil, inyectando un componente extra de volatilidad.

Pero el hecho de que, con toda probabilidad, vayamos a tener eventos que desvíen el rumbo de lo planeado, no quiere decir que debamos permanecer inmóviles. Por el contrario, el largo plazo no es más de la suma de lo que hagamos en los cortos plazos, por ello, resulta vital hacer proyecciones no sólo de largo plazo, sino también de los próximos meses.

En esta línea, nuestra visión apunta a que en el primer trimestre del 2018 continuaremos con una bolsa local al alza, donde no descartamos que el IPSA alcance los 6.200 puntos (cerrando el año en 5.900 puntos), sumado a un tipo de cambio que debiera continuar con la senda apreciativa en el corto plazo. Para comenzar el año, continuamos privilegiando posiciones en sectores ligados al ciclo económico, destacando y bancos, sumado a exposición en commodities que, mientras China no entregue mayores sorpresas, debieran mantener la tendencia alcista. La estrategia para el resto del año, será la suma de aquella de los diferentes trimestres, y la iremos analizando mes a mes.


Fuente: El Mercurio Inversiones